martes, 25 de junio de 2013

Butterfly

Parpadeé somnolienta mientras el halo de una mariposa se extendía
sobre mi, y el sol se filtraba a través de sus vaporosas alas.
-Para...-murmuré con suavidad. Era inútil. Seguía revoloteando con
delicadeza alrededor de mi rostro, observándose en unos ojos
grandes y negros, semejantes a dos pozos sin fondo.
-Deja de mirarme y trata de comprender porqué estás aquí-parecía
advertirme.
Pero nadie sabía el motivo de su llegada a aquel paraje. Ni siquiera
yo.
Cerré los ojos, algo molesta.
-El sol quema, y tus alas perturban el silencio del bosque- le dije
irritada.
Ella no pareció ofenderse y continuó su vuelo, sumergiéndose en el
interior de la maleza.
Me resultó imposible seguir dormitando sin ese sonido, por lo que fui
a buscarla; pero ella siempre era más rápida. Batió con fuerza las
alas y se posó sobre mi áspera mano.
-Despierta de una vez- indicaba con su penetrante mirada.
Asustada, traté de convencerla para que me dejara quedarme
un poco más.
Fue en vano.
-Debes regresar allá afuera. No puedes seguir ocultándote en este
mundo paralelo y evadirte de la realidad- me riñó.
Tenía razón, y únicamente por eso decidí volver.



sábado, 22 de junio de 2013

Conflicto Interno

Ocurrió sin previo aviso, como la primera calada de un cigarrillo para un novicio. Recuerdo su manera de andar, elegante y al mismo tiempo salvaje; su pelo al vuelo movía pequeños hilos que me llamaban a bailar con ella; su perfume inexistente, casi etéreo, despertaba las caricias que se ocultaban detrás de una puerta sellada desde hacía demasiado tiempo.

Nuestras miradas, cargadas de experiencias personales, nos transportaron al mundo de los miedos y las dudas. Sin embargo, nuestros sentidos atentaban contra nosotros mismos, contra todas esas promesas llenas de odio y frustración que en las frías noches de soledad habíamos conjurado arropados por la oscuridad y las lágrimas.

Había algo en aquella chica que me llamaba a traicionarme a mi mismo, a traicionar en todo lo que había creído, por todo lo que había luchado. Una promesa de comprensión y afecto, de comodidad y felicidad. Algo para lo que ninguno estábamos preparados.

El tiempo y el espacio se detuvieron para mi. Buscaba un hueco entre nuestros muros, una sonrisa, quizás una mirada. Ella estaba perdida en sus pensamientos, buscaba todas las posibles conexiones y todas las situaciones; su cuerpo mostraba serenidad y normalidad, pero sus ojos mostraban fragilidad. Fue el momento que necesitaba para pasar entre ambos muros, para salir de la soledad, para conocer a Sam.