Sin poder ya quemar el tiempo.
Mientras juras no olvidarme.
Tarde para volver a intentar nada.
Cogí las cartas que nunca me escribiste.
Tiré de un recuerdo turbio para salir del paso.
Observé de soslayo con la palabra decepción
derritiéndose en mis labios.
Lo mismo de siempre; apenas un suspiro
imperceptible y un eco en el corazón.
No soy la idónea; tú tampoco.
Nos complementamos y aguantamos en este
círculo.
Tú te alejas, yo te sigo. Me separo.
No vendrás a buscarme hoy.
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